martes, 13 de diciembre de 2011

Corte de pelo

Me he cortado el pelo.

Vale, tampoco es tanto notición.

Pero para mí sí. Conste que no porque haya sido un gran cambio (que por otra parte sí) sino porque suele pasar hasta un año o más entre visitas al peluquero, como en esta ocasión

Y con esto, podéis imaginar lo que pasa de cada vez: me pego un tajo y cuando me canso de lo largo que está vuelvo a pegarme el mismo tajo. Llevo en estas circunstancias... cuatro años. O incluso más. Por eso me sorprende que la gente que no conoce mi dinámica cabellera me ve y me dice "¡Ala! ¡Menudo cambio!". En realidad nunca me ha dado miedo cortarme el pelo. Incluso dos veces me corté el pelo mucho más, al estilo pixie como se dice ahora, para estar más tiempo sin tener que cortar.

Ya, ya... las puntas. Dicen que hay que cortar las puntas cada dos meses. Pues no. Por lo menos aquí a la presente no le hace ninguna falta. De verdad de la buena, reconozco que tengo un pelo de lujo. Un poco graso, pero nada que un champú no solucione. Aparte de eso es ondulado, si quiero lo aliso y si quiero lo rizo. ¡Y se queda como lo ponga! Ni se me abren las puntas, ni tengo caspa... nada. Algo bueno tenía que tener...

De vez en cuando me corto el flequillo, por variar un poco. Me lo corto yo sola (ya he dicho que no me dan miedo las tijeras). Sólo me he teñido el pelo una vez, cuando pretendí ponérmelo morado en un arrebato. Me recomendaron teñirme sobre mi color en un tono berenjena para ir probando... y no volví. No por nada, sino porque... bueno, ya lo he dicho, que no suelo ir a la peluquería muy a menudo.

En fin, después de esta disertación... Sí, sí, esta era yo hace unos días (fotosexy, ¿eh? :P)

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Y esta soy yo ahora ¡Ala! ¿Ala? Ala. (fotomuchomenossexy XD)
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jueves, 20 de octubre de 2011

Bizcocho de chocolate express

¿Tenéis una taza para el desayuno? ¿Soléis calentar la leche en el microondas?

Si la respuesta es sí (asumo que es más que probable) podéis hacer un bizcocho de chocolate en cinco minutos. Sí, prometo que serán cinco minutos, ni uno más. Yo me cronometré cuando lo hice (la ¡primera! vez que lo hice) y tardé seis, contando con las paradas que hice para hacer las fotos, así que nada de perezas, nada de "es que yo no sé cocinar" o "es que me da cosa encender el horno" ¡Esto es igual de sencillo que hacerse la leche del desayuno!

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¿Que qué se necesita para este brebaje?
Una taza de desayuno. Con dibujitos también vale.
Una cuchara. De las de toda la vida, las de comer sopa.
Un microondas. ¿Los microondas los sabemos usar todos, verdad?

Y ya está. Bueno, hará falta un plato para poner el bizcocho y quizás un cuchillo para cortarlo, pero eso es todo.

Ahora, los ingredientes:
4 cucharadas de harina bizcochona*
4 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de cacao en polvo**
1 huevo
3 cucharadas de leche
3 cucharadas de aceite vegetal***
* ¿Qué es la harina bizcochona? Es harina para bizcochos ¿Qué es la harina para bizcochos? Es harina que tiene levadura química incorporada. ¿Y la levadura química qué es? Es la de Royal en sobrecitos de toda la vida. Si no hay harina bizcochona, se echarán cuatro cucharadas de harina normal y media cucharadita de levadura química.
** Mucho más sencillo: ¿Cola Cao? ¿Nesquik? ¿El cacao de desayuno de Mercadona? Pues dos cucharadas de eso. De hecho yo le puse Cola Cao.
*** Si sólo hay aceite de oliva en casa, ese mismo. Va mejor el de girasol (vegetal), pero en España estamos más que acostumbrados al sabor fuerte del aceite de oliva como para considerar que eso "estropearía" el bizcocho.

¿Seguro que con esto sale un bizcocho del microondas? Seguro, mira.

Sólo hay que echar la harina, el azúcar y el cacao en una taza; las cucharadas de harina y de cacao con un poco de copete/montañita. Mezclarlo con la misma cuchara y cuando todo tenga el mismo color, cascar el huevo en la taza y remover un poco. Poner tres cucharadas de leche y tres de aceite en la taza. Dar vueltas con la cuchara hasta conseguir una masa marrón homogénea. 

Meter la taza en el microondas, a tope de potencia (la que sea, suele estar entre 800 y 1000 w.) durante tres minutos. Sí, sea la que sea la potencia máxima, con tres minutos vale. Con cuidado porque quema, sacar la taza del microondas. Meter el mango de la cuchara (si no se quiere usar un cuchillo) entre el bizcocho y las paredes de la taza para ayudar a separarlo. Volcar sobre un plato.


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¡¡TACHÁAAAAAN!!

Ya tienes un bizcocho de chocolate listo para comer. Bueno, realmente está más rico cuando se ha enfriado, pero caliente también está bueno.

Así de fácil y así de rápido. ¡Feliz bizcocho!

jueves, 22 de septiembre de 2011

El día que estuve en Cibeles

¡Sí! Resulta que yo también estuve en Cibeles. ¡Y me lo pasé muy bien!

Lara consiguió entradas para el martes 20 y allí que nos plantamos. Ella estuvo haciendo fotos de streetstyle por el Cibelespacio, que por algo es fotógrafa de moda, y además pudimos entrar en los desfiles de Ixone Elzo y Etxeberría. Este ultimo recibió además el premio a la mejor colección del Ego (merecidísimo, desde mi punto de vista)


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IXONE ELZO

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ETXEBERRÍA

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Y además me pude hacer una foto con la encantadora Macarena Gea. Estaba en el stand de hola.com para unas fotos de cambio de look y de ahí ese cardado tan espectacular. ¡Me pareció altísima! (aunque llevaba unos botines preciosos y altísimos y yo iba de plano, ¡mi opinión es completamente subjetiva!). Por cierto, ignorad mi cara de "ay, de repente me he puesto nerviosa y no sé cómo ponerme para la foto" que a mí esto de encontrame con bloggers de renombre a las que admiro se me da fatal.

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martes, 26 de julio de 2011

¡Calderos!

Creo que nunca lo he dicho, pero la mayoría de las veces que cocino algo suele ser porque estoy sola en casa. Normalmente en mi casa la cocina es territorio exclusivamente materno y casi hay que pedir cita con un detallado plan de acción cuando quiero hacer algo al horno. Así que como no me suele apetecer hacer todo esto, reduzco mis intentos cocinillas a la libertad que me ofrece el pueblo y a los días en los que estoy sola. Esto último no parece un buen plan pues todo lo que cocine me lo voy a tener que comer yo sola, sin alguien que cate y que me sugiera mejoras. Por eso, en mi casa cocino poco, solo por ciertas razones en ciertas ocasiones.

Por supuesto, el estreno de la última película de Harry Potter era un evento que se merecía que hiciera algo especial, algo diferente. Estaba trasteando por algunos blogs de cocina (de repostería, más bien), cuando me encontré con esta maravilla. Unos genuinos ¡¡calderos de chocolate!! Mi mente comenzó a volar y a repasar mentalmente lo que tenía en casa que me permitiera emular algo así... Tres días de planificaciones después, esto es lo que salió.

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Son mini tartas Sacher con relleno de mermelada de calabaza (calabaza porque sí), patitas y asa de chocolate y espuma de queso y azucar. Vamos, que no empalaga más porque no puede :D. Es una receta mejorable, así que así lo dejo, sólo como homenaje.

martes, 19 de julio de 2011

El huerto

Mi pueblo tiene muchas cosas de pueblo: iglesia, ayuntamiento, plaza, arroyo... Además también tiene un montón de cosas más que no todos los pueblos tienen: piscina, velódromo, campo de fútbol, bodegas, plaza de toros, residencia, biblioteca, campo de aviación... Todo eso con poco más de 1000 habitantes, ahí queda eso. Pero lo que más tiene de pueblo pueblo (pero pueblo de los de toda la vida, que quede claro) son tierras. No sabría establecer un porcentaje de los que se dedican a la agricultura pero son muchos. En un lado de mi pueblo hay tierras de secano y al otro de regadío. Muy completo mi pueblo :D

En mi casa no ha habido mucha historia de tierras. Sin embargo, desde hace pocos años mi yayo se ha aficionado a pasar los ratos cuidando el huerto, una tierra pequeñita donde cabe de todo. Tomates, lechugas, pepinos, pimientos, zanahorias, patatas, judías, sandías, calabazas, cebollas, puerros... Seguro que algo se me olvida. 
Da para tomar y regalar y para ahorrar bastante en la compra de hortalizas en el súper. A estas alturas del año las cosas empiezan a tomar forma. Ya he comido tomates, lechugas y calabacines del huerto. Todavía las sandías son pequeñitas y ya tengo ganas de comer algún melón o una tortilla (que los huevos también son caseros, pero de las gallinas hablamos otro día)

Me gusta el huerto. Me gusta mi pueblo.

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Esto son flores de calabaza

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Precisamente este tomate lo voy a comer hoy

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¡Una sandía!

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Creo que esto es un brote de pimiento. No lo aseguro.

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De repente pasan ovejas :)

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¿A que también os ha gustado el huerto?

jueves, 14 de julio de 2011

Siete

Me gusta Harry Potter, no es ninguna novedad. Nunca he llegado a ser una fan extrema* de nada pero lo que ha estado más cerca ha sido esta saga. Foros, fanfics, entradas a preestrenos, viajes a Londres... Sí, porque el viaje a Londres fue fruto de un pacto friki relacionado con Harry Potter (un viaje que hay que repetir, porque la estación de King Cross estaba en obras y la famosa pared con el carrito estaba forrada con contrachapado)
Después de diez años acompañando a Harry, Ron y Hermione, el 15 de julio de 2011 se estrena la última película. Vale, la saga de libros se acabó hace ya tres años, pero aún quedaba este acompañamiento, este "todavía quedan las películas". Ahora ya no va a quedar nada. Se han sacado de la manga lo de Pottermore. Por supuesto, lo probaré como buena friki que soy, pero tampoco me apasiona.
En fin, que mi proyecto para ir a ver la última película Las Reliquias de la Muerte Parte 2 es vestirme con los siete colores de los siete libros de la edición española de la editorial Salamandra. No es demasiado pero, para julio, me parece bastante.

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El bolso amarillo, como La piedra Filosofal

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El pañuelo verde, como La Cámara de los Secretos

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La falda naranja, como El prisionero de Azkaban

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El abanico morado, como El Cáliz de Fuego

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El reloj azul como La Orden del Fénix
(Sí, es el color que menos se parece, pero ese tono azul tan clarito medio gris es bastante quisquilloso)

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La camiseta negra, como El Príncipe Mestizo

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La flor blanca, como Las Reliquias de la Muerte

Con las ganas puestas en ver la última película, algún que otro proyecto al respecto y un nerviosismo que para ser sincera no me esperaba en absoluto, me despido. ¡Qué ganas!

martes, 12 de julio de 2011

English Muffins

¡¡Qué cosa más rica!!

Tenía pensadas otras cosas que escribir en el blog, pero me puse a hacer estos bollitos ingleses para el desayuno (o lo que tercie) sin muchas esperanzas y al final... ¡qué ricos! Seguramente porque no me lo esperaba. En realidad se puede decir que tienen ese rico sabor de los panes recién hechos, pero me ha sorprendido este sabor en una cosa que no se mete en el horno.

Precisamente como no tenía muchas esperanzas no se me ocurrió fotografiar el paso a paso. Tampoco tengo muy claro la receta que he usado, porque he usado ingredientes de una (y no todos), los pasos de otra (Alma me salva la vida), la levadura prensada que nadie decía usar... Encima he reescalado los ingredientes, que tampoco quería yo que me salieran veinte muffins, no sea que fuera un desastre... En fin, que, como cada vez que me meto en la cocina, no iba yo muy preparada que digamos.

Yo diría que lo que he hecho ha sido lo siguiente  
EDITADO 30/07/11 He vuelto a hacerlos, así que he modificado algún error que tenía en la receta del día 12. A partir de ahora estará todo correcto.

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English muffins (8 muffins)
Ingredientes
- 2 cups de harina
- 1 cup de leche
- 12 gr. de levadura prensada
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- Maizena

Primero tamizar la harina, no lo leí en ninguna parte, pero yo lo hice. Calentar un poco la leche en el microondas y desleír la levadura en la leche tibia. Incorporar la leche con la levadura a la mitad de la harina. Este paso es facilísimo, lo hice con un batidor de mano. La masa queda suave y fácil, como la de cualquier bizcocho.
En este punto, incorporar las cucharaditas de azúcar y de sal y el resto de la harina. Aquí se complica la cosa, porque la masa empieza a coger consistencia y hay que meter la mano a pringarse. No saqué la masa del bol, porque es un poco inmanejable. Ahora convendría tener cerca un bol con un poco de agua tibia y un poco de harina para equilibrar. En cualquier caso a mí me quedó una masa bastante pringosa y de ningún modo lisa. La puse en otro bol limpio, la tapé con papel film y la dejé reposar una (1) hora.

Al pasar la hora, la masa había doblado su tamaño, cosa que me emocionó bastante. Saqué la masa del bol, donde se había pegado un poco. Al despegar se pueden ver los agujeros que la levadura deja en la masa. Para manejar la masa hay que espolvorear maizena en la mesa. Tiene que ser maizena, la harina normal normal no vale, puesto que deja la masa igualmente pegajosa e inmanejable. Ahora la masa está lisa y compacta, aunque se nota muy ligera y no se pega en las manos.  Se amasa un poco y se vuelve a dejar reposar en un bol limpio cubierto con papel film otra media hora (30 minutos). Al amasar después del reposo de una hora, la masa se encoge un poco. En esta media hora vuelve a recuperar el tamaño previo, más o menos.

De nuevo, la masa se queda un poco pegada al bol. Hay que dividir la masa, sin apelmazarla mucho, en bolitas no muy grandes. Hice la masa para que me salieran ocho muffins. La primera vez que hice la receta le puse menos levadura y sólo me salieron seis. Con los ingredientes de arriba sí salen ocho muffins. Puse las bolitas en una bandeja de horno con un poco de maizena y encima les puse una bandeja de bambú* para que quedaran planos por arriba. Hay que dejar reposar otra media hora los muffins. Yo dejé reposar los muffins dentro del horno apagado, para que no se sequen demasiado.

Para cocinar los muffins lo ideal sería una plancha eléctrica de cocina, pero yo los hice en una sartén a fuego medio (6 de 12). No hay que poner aceite ni mantequilla ni ninguna grasa adicional. Los dejé unos cinco minutos por cada lado y quedaron como veis.

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Para degustarlos hay que abrirlos por la mitad. Se pueden comer con mermelada, mantequilla, beicon, huevos... Lo típico que se pondría en un desayuno inglés. Pero yo, que después de todo la tierra tira, les puse un chorrito de aceite de oliva y me supieron a gloria. Pero gloria gloria.

Cuando los muffins estén fríos se pueden congelar. Luego se sacan, se dejan descongelar a temperatura ambiente y saben realmente buenos. Cuando ya están (casi) descongelados yo los meto unos segundos en el microondas en el modo descongelar y se quedan calentitos, en su punto y deliciosos. No sé cuánto pueden durar congelados, porque en mi casa vuelan, pero digo yo que un par de meses sí que los aguantan.

*La bandeja de bambú no es por hacerme la interesante, es que en casa hay dos bandejas, una de bambú y otra de plástico más grande pero que tiene relieve por debajo. No quería que me salieran los muffins con una impresión de de racimos de uva, aunque puede ser una idea interesante.


jueves, 2 de junio de 2011

Tarta fácil

¡Por fin!

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Por fin he metido algo en el horno :)

Llevaba tiempo queriendo hacer algún invento, hace más de un mes que no he podido. Esta tarde estaba trasteando sin hacer nada en particular y encontré una tarta hecha con masa quebrada y mermelada. Era más complicada que la que yo he hecho, pero tenía esos dos ingredientes en casa y ya no me pude resistir.

Sólo con
- Masa quebrada  (una lámina)
- Queso de untar (tres cucharadas)
- Mermelada de fresa ¡casera!
(un bote)
              me ha salido una tarta ¡riquísima!

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Primero preparé la masa quebrada. Yo tenía un paquete en el congelador. En el paquete vienen dos masas con dos papeles de hornear, pero tanto el papel como la masa tienen la misma superficie. La masa quebrada si crece es hacia arriba, pero me da cosa que se expanda en un arrebato, así que recorté los bordes. Esa fue la razón original, pero luego me di cuenta de que podía servir también para decorar ¡Estupendo!

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Así queda más recogido

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Antes de untar el queso, primero lo puse en un pequeño bol para domarlo. El queso según sale de la tarrina está durito, compacto. Por eso primero lo bato un poco con una cuchara para que esté más dócil y así es más fácil de untar en grandes superficies.

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Así sólo con la cuchara se puede untar muy fácilmente

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¡Qué mono queda!

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Luego llegó el turno de la mermelada. ¡Usé todo el bote! Menos mal que tenía uno entero, sino me hubiera quedado con las ganas. Por cierto, es mermelada casera, de la madre de Lara. Me la dio el día de los cupcakes ;) ¡GRACIAS!

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Luego me dio por subir los bordes y hacer una bandeja con la masa quebrada. Tengo la impresión de que no fue muy útil, pero tampoco me llevó mucho tiempo.

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Por último le hice el enrejado con las tiras que recorté al principio. Es la primera vez que lo hacía y me quedó demasiado cuadrado; creo que queda más bonito en rombos. Para la próxima.


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Y éste es el resultado después de 20 minutos de horno a 180ºC

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Para la próxima vez que haga esto seguramente meta la masa quebrada unos minutos en el horno, porque como lo que le ponemos encima es bastante húmedo, queda bastante chafada. Además, mi horno calienta más por la parte de atrás y se me quemó un poco. Normalmente me suelo acordar de darle la vuelta a las cosas, pero esta vez se me pasó.
A pesar de todo, esta vez me ha salido una merienda de lujo :D

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jueves, 19 de mayo de 2011

Cerezas para desayunar

Esto es parte de un desayuno de la semana pasada. Es lo que tiene levantarse a una hora en la que puedes dedicar un rato a sacar el hueso de unas cuantas cerezas. Es parte de mi plan de desayuno en cuatro partes: lacteos, cereales, frutas y proteínas. En una rebanada de pan de molde (de cereales) con queso de untar y unas cerezas van tres de cuatro. Las proteínas aquel día las aportaron un vaso de bebida de soja.
Por cierto, si mezclamos el queso con un poco de azúcar antes de untarlo y luego cortamos la rebanada en cuatro, quedan unos bocaditos dulces la mar de resultones para las comidas de los domingos. Y de todo, lo más complicado es plantearse preparar las cerezas, porque luego realmente no se tarda nada.

Cerezas


En un rato me voy a hacer una tartita de éstas para merendar. ¡Ah, la merienda!