jueves, 21 de enero de 2016

Magia para llevar (by pensameda)

Desde hace un par de meses he abierto un canal en YouTube... más bien en ¡BookTube!
Me dedico a hablar de libros, lo que hago aquí, pero allí me río más, no sé por qué.

Aquí me dio por grabar así, estilo vlog/selfie, que estaba cansada y griposa y no me apetecía hacer un video largo :D



Creo que los jueves no me va a doler nada colgar por aquí también los vídeos. ¡Aumentamos el ritmo!

domingo, 17 de enero de 2016

Una habitación propia

Creo que he decidido buscar un ritmo. Empecemos con un post a la semana. Los domingos me van bien.

El primer libro que leí este 2016 fue Una habitación propia, de Virginia Woolf. Me pareció genial, es cierto. Me encanta leer ensayo. Me gustó ver ciertos pensamientos ordenados. Peeeeero...

Este ensayo feminista de 1928... es un ensayo feminista de 1928. Han pasado noventa años desde entonces y ha habido montones de ensayos feministas más. Lamentablemente, la situación que Woolf describe no ha cambiado demasiado y el sarcasmo con el que acaba Una habitación propia es ahora mucho más doloroso.



Sin embargo no puedo dejar de lado que Virginia Woolf se movía y pensaba en cierto estrato social. Sí, si una mujer quisiera dedicarse a la escritura necesita estabilidad económica y una habitación propia. Pero eso es todo... ¿y si no quiere dedicarse a escribir?, o ¿cómo llegar a ese punto? Es verdad que ella escribió este ensayo porque se le pidió que diera conferencias sobre la escritura y las mujeres. Eso no le impidió irse por otros derroteros en ciertos momentos, aunque se quedó en, precisamente, la escritura y las mujeres. Hacia el final destaca que sólo uno de los diez o doce últimos grandes escritores británicos no contaba con cierto nivel socioeconómico. Y que la mujer necesitaría eso mismo. A pesar de esto, no desdeña que esas mujeres han existido, pero siempre bajo el ala de un hombre.

¿Las que no tienen ni eso? No cuenta en su discurso con criadas, granjeras, camareras... Cierto es que las menciona, pero de pasada. Ella razonó y explicó a la perfección muchísimas verdades que nunca antes se habían dicho en un ensayo, a pesar de que no dejó de mirarse el ombligo como ejemplo de la mujer corriente. No puedo evitar pensar que ella pensaba que todas las mujeres querrían escribir.

De todas formas, yo también sigo queriendo una habitación propia. Ha pasado tanto desde 1928... y tan poco...

domingo, 10 de enero de 2016

Ritos funerarios

El año pasado, el ya acabado 2015, me volví a proponer el reto de leerme 30 libros. Igual que en 2013, no lo conseguí, no llegué a esa cifra tan redonda. Sin embargo, quedé peligrosamente cerca con 28 libros, que no está nada mal. En 2016 planeo leer mucho más y, de hecho, ya he leído un par de libros en lo que va de año.

El último, lo acabé anoche, ha sido Ritos Funerarios, de Hannah Kent. Tengo que decir que me ha encantado. Situada en la Islandia de 1829, es la historia de Agnes Magnusdottir, una criada acusada de matar a dos hombres junto a otros dos cómplices. Es condenada a muerte y el libro trata sus últimos meses de vida; debido a la falta de cárceles, tiene que vivir en una granja con una familia.

Street view de la única carretera que cruza el valle donde sucedió la acción.


Es una historia real, la de la última condenada a muerte en Islandia. La ambientación es espectacular. De hecho, la principal razón para leerlo fue que estaba ambientada en Islandia y tenía mucha curiosidad. En mi imaginario personal esperaba algo más germano, más anglosajón y no tiene nada que ver, es mucho más frío y más duro. La historia de Agnes se va devanando poco a poco, a la espera de una sentencia firme que no llega. A veces habla con su confesor, Tóti y en ciertos momentos también con su "anfitriona" Margrét. Habla de su pasado, de por qué es como es, cómo llegó a trabajar en la granja donde sucedieron los hechos. Es una historia lenta, tranquila más bien y muy triste, melancólica, dura.

Lo único malo que puedo decir del libro es que es demasiado corto para todas las tramas que abre o que perfila y no profundiza y apenas pasa de pasada. Es la historia de Agnes, la protagonista y lo que importa es ella y su punto de vista. Quizás Tóti (su confesor) y Margret (su anfitriona) tienen algo más de profundidad, pero se queda bastante corto. A mí me gustan las historias con varias tramas relacionadas y aquí ésas sólo se intuyen.

En cuanto lo acabé deseé volver a empezarlo, a leerlo sabiendo todo lo que fui desgranando poco a poco, a saborear más ciertos pasajes. Es una lectura que me ha encantado y hacía mucho que eso no pasaba.