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martes, 9 de abril de 2013

Grumpy Cat Cake

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¡¡Una tarta de Grumpy Cat!!

Creo que es una de las cosas más geniales que he conseguido en la cocina, si no la MÁS genial.
Sí, sí, porque esta tarta de Grumpy Cat ¡¡la he hecho yo!! :D

En febrero fue el cumpleaños de mi amiga Lara y en su momento no le puede hacer una tarta por varias circunstancias, así que se la seguía debiendo. Dos meses después... ¡aquí está!

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Hace un montón de tiempo, vi una tarta-búho en Tumblr y lo primero que pensé fue "esto también se puede hacer versión gato". Y para mí "gato" acaba siendo Lara :P. Cuando me puse con la tarta, su novio me sugirió que fuera algo gracioso, como Grumpy Cat: ¡dicho y hecho! ¡qué buena idea!

Si queréis ver cómo la hice, pasaros por mi nuevo blog de repostería, que es igual que el antiguo, pero ahora tiene un puntocóm.

domingo, 15 de abril de 2012

Tarta rápida de fresas

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Vuelvo a la carga con las meriendas. Ya he comentado que me parece la mejor comida del día. Creo que es muy divertida porque se pueden comer muchas cosas y sigue considerándose merienda. El sábado se me ocurrió hacer una cosa "un poco" más elaborada con:

Dos sobaos, cinco fresas y un yogur natural.
Cortar los sobaos por la mitad y tres de las cinco fresas en trozos pequeños. 
Poner las bases de los sobaos en un plato. Un poco de yogur, un poco de las fresas troceadas, más yogur, el resto de las fresas y otro poco de yogur. Encima la parte superior de los sobaos y el resto del yogur. Poner las otras dos fresas encima como decoración

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No me digáis que no queda resultón; un apaño rápido si queréis sorprender a alguien. No se tarda nada, tardé más en comerlo que en montarlo. No es un strawberry shortcake, pero... ¿quién lo diría?

martes, 12 de julio de 2011

English Muffins

¡¡Qué cosa más rica!!

Tenía pensadas otras cosas que escribir en el blog, pero me puse a hacer estos bollitos ingleses para el desayuno (o lo que tercie) sin muchas esperanzas y al final... ¡qué ricos! Seguramente porque no me lo esperaba. En realidad se puede decir que tienen ese rico sabor de los panes recién hechos, pero me ha sorprendido este sabor en una cosa que no se mete en el horno.

Precisamente como no tenía muchas esperanzas no se me ocurrió fotografiar el paso a paso. Tampoco tengo muy claro la receta que he usado, porque he usado ingredientes de una (y no todos), los pasos de otra (Alma me salva la vida), la levadura prensada que nadie decía usar... Encima he reescalado los ingredientes, que tampoco quería yo que me salieran veinte muffins, no sea que fuera un desastre... En fin, que, como cada vez que me meto en la cocina, no iba yo muy preparada que digamos.

Yo diría que lo que he hecho ha sido lo siguiente  
EDITADO 30/07/11 He vuelto a hacerlos, así que he modificado algún error que tenía en la receta del día 12. A partir de ahora estará todo correcto.

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English muffins (8 muffins)
Ingredientes
- 2 cups de harina
- 1 cup de leche
- 12 gr. de levadura prensada
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- Maizena

Primero tamizar la harina, no lo leí en ninguna parte, pero yo lo hice. Calentar un poco la leche en el microondas y desleír la levadura en la leche tibia. Incorporar la leche con la levadura a la mitad de la harina. Este paso es facilísimo, lo hice con un batidor de mano. La masa queda suave y fácil, como la de cualquier bizcocho.
En este punto, incorporar las cucharaditas de azúcar y de sal y el resto de la harina. Aquí se complica la cosa, porque la masa empieza a coger consistencia y hay que meter la mano a pringarse. No saqué la masa del bol, porque es un poco inmanejable. Ahora convendría tener cerca un bol con un poco de agua tibia y un poco de harina para equilibrar. En cualquier caso a mí me quedó una masa bastante pringosa y de ningún modo lisa. La puse en otro bol limpio, la tapé con papel film y la dejé reposar una (1) hora.

Al pasar la hora, la masa había doblado su tamaño, cosa que me emocionó bastante. Saqué la masa del bol, donde se había pegado un poco. Al despegar se pueden ver los agujeros que la levadura deja en la masa. Para manejar la masa hay que espolvorear maizena en la mesa. Tiene que ser maizena, la harina normal normal no vale, puesto que deja la masa igualmente pegajosa e inmanejable. Ahora la masa está lisa y compacta, aunque se nota muy ligera y no se pega en las manos.  Se amasa un poco y se vuelve a dejar reposar en un bol limpio cubierto con papel film otra media hora (30 minutos). Al amasar después del reposo de una hora, la masa se encoge un poco. En esta media hora vuelve a recuperar el tamaño previo, más o menos.

De nuevo, la masa se queda un poco pegada al bol. Hay que dividir la masa, sin apelmazarla mucho, en bolitas no muy grandes. Hice la masa para que me salieran ocho muffins. La primera vez que hice la receta le puse menos levadura y sólo me salieron seis. Con los ingredientes de arriba sí salen ocho muffins. Puse las bolitas en una bandeja de horno con un poco de maizena y encima les puse una bandeja de bambú* para que quedaran planos por arriba. Hay que dejar reposar otra media hora los muffins. Yo dejé reposar los muffins dentro del horno apagado, para que no se sequen demasiado.

Para cocinar los muffins lo ideal sería una plancha eléctrica de cocina, pero yo los hice en una sartén a fuego medio (6 de 12). No hay que poner aceite ni mantequilla ni ninguna grasa adicional. Los dejé unos cinco minutos por cada lado y quedaron como veis.

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Para degustarlos hay que abrirlos por la mitad. Se pueden comer con mermelada, mantequilla, beicon, huevos... Lo típico que se pondría en un desayuno inglés. Pero yo, que después de todo la tierra tira, les puse un chorrito de aceite de oliva y me supieron a gloria. Pero gloria gloria.

Cuando los muffins estén fríos se pueden congelar. Luego se sacan, se dejan descongelar a temperatura ambiente y saben realmente buenos. Cuando ya están (casi) descongelados yo los meto unos segundos en el microondas en el modo descongelar y se quedan calentitos, en su punto y deliciosos. No sé cuánto pueden durar congelados, porque en mi casa vuelan, pero digo yo que un par de meses sí que los aguantan.

*La bandeja de bambú no es por hacerme la interesante, es que en casa hay dos bandejas, una de bambú y otra de plástico más grande pero que tiene relieve por debajo. No quería que me salieran los muffins con una impresión de de racimos de uva, aunque puede ser una idea interesante.


jueves, 2 de junio de 2011

Tarta fácil

¡Por fin!

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Por fin he metido algo en el horno :)

Llevaba tiempo queriendo hacer algún invento, hace más de un mes que no he podido. Esta tarde estaba trasteando sin hacer nada en particular y encontré una tarta hecha con masa quebrada y mermelada. Era más complicada que la que yo he hecho, pero tenía esos dos ingredientes en casa y ya no me pude resistir.

Sólo con
- Masa quebrada  (una lámina)
- Queso de untar (tres cucharadas)
- Mermelada de fresa ¡casera!
(un bote)
              me ha salido una tarta ¡riquísima!

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Primero preparé la masa quebrada. Yo tenía un paquete en el congelador. En el paquete vienen dos masas con dos papeles de hornear, pero tanto el papel como la masa tienen la misma superficie. La masa quebrada si crece es hacia arriba, pero me da cosa que se expanda en un arrebato, así que recorté los bordes. Esa fue la razón original, pero luego me di cuenta de que podía servir también para decorar ¡Estupendo!

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Así queda más recogido

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Antes de untar el queso, primero lo puse en un pequeño bol para domarlo. El queso según sale de la tarrina está durito, compacto. Por eso primero lo bato un poco con una cuchara para que esté más dócil y así es más fácil de untar en grandes superficies.

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Así sólo con la cuchara se puede untar muy fácilmente

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¡Qué mono queda!

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Luego llegó el turno de la mermelada. ¡Usé todo el bote! Menos mal que tenía uno entero, sino me hubiera quedado con las ganas. Por cierto, es mermelada casera, de la madre de Lara. Me la dio el día de los cupcakes ;) ¡GRACIAS!

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Luego me dio por subir los bordes y hacer una bandeja con la masa quebrada. Tengo la impresión de que no fue muy útil, pero tampoco me llevó mucho tiempo.

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Por último le hice el enrejado con las tiras que recorté al principio. Es la primera vez que lo hacía y me quedó demasiado cuadrado; creo que queda más bonito en rombos. Para la próxima.


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Y éste es el resultado después de 20 minutos de horno a 180ºC

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Para la próxima vez que haga esto seguramente meta la masa quebrada unos minutos en el horno, porque como lo que le ponemos encima es bastante húmedo, queda bastante chafada. Además, mi horno calienta más por la parte de atrás y se me quemó un poco. Normalmente me suelo acordar de darle la vuelta a las cosas, pero esta vez se me pasó.
A pesar de todo, esta vez me ha salido una merienda de lujo :D

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lunes, 2 de mayo de 2011

¡Mis primeros cupcakes!

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Estaba muy contenta porque este fin de semana tenía varias recetas que fotografiar para el blog. Sin embargo olvidé que aunque podía hacer las recetas, no las podría fotografiar. Mi cámara está de viaje y no tengo sustituto (el móvil no cuenta).
Asi que, si bien no he podido relatar las peripecias de mis primeros cupcakes, me conformo con poner las fotos de los mismos ya hechos. Me ahorro la receta porque la de la masa es la de Operación: Cupcake Perfecto (qué maja que es Alma) cambiando el extracto de vainilla, que no tenía, por una cucharadita de miel. Por cierto, como tampoco tenía conmigo mis moldecitos de silicona para magdalenas y similares usé un molde de bizcocho normal y luego recorté la masa con un vaso. Lo que me sobró, lo desmigué e hice unos pequeños postres con yogur, mermelada y lo poco que me sobró del butercream.
Hablando del buttercream. Para evitar que me sobrara demasiado fui incorporando poco a poco y a ojo mantequilla, azúcar, leche y cacao en polvo hasta que vi que tomaba la consistencia necesaria. Usé azúcar normal porque no tengo molinillo con que convertirlo en azúcar glass y no me apetecía ponerme a machacarlo a mano. Un poco desastre, pero me dio igual porque conseguí un buttercream bastante consistente que no se desparramaba. Por supuesto, tampoco tengo manga pastelera ni nada que se le parezca, así que primero unté directamente un poco de buttercream en la masa y luego puse un  pequeño copete, todo con una cucharita. También añadí a la decoración un par de lacasitos. Al final creo que quedaron bastante monos, sobre todo para ser los primeros. Apañada que es una.
Leyendo esto parece que no tenía casi nada de lo que hace falta para hacer cupcakes, pero me quedaron bastante dignos ¡y muy ricos!

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Como quedarse en casa con ocho cupcakes recién hechos no me pareció buena idea, me los llevé a casa de Lara. Fue la mejor excusa para hacer una merienda de chicas, con tacitas, mantel, té y todo bonito. Unos bollitos muy inspiradores. Además, es lo bueno de tener una amiga fotógrafa, que te hace unas fotos estupendas de cualquier cosa. Y para muestra, ahí está su fantástico blog, que valen más sus imágenes que todo lo bueno de ella que pueda decir yo.

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Qué monada de fotos, ¡si es que están de anuncio!

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Y por último, superando los últimos miedos, una foto mía

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Y una de Lara. De hecho fue la única foto decente que conseguí sacar yo (aguantar una cámara de dos kilos para que la foto no salga desenfocada es difícil, pero ella lo hace estupendamente)

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 ¿He dicho ya que paséis por su blog? Pues venga, todos a la vez. A ver si así actualiza más ;)

lunes, 25 de abril de 2011

Encuentra las diferencias

Llevaba un tiempo pensando en las diferencias entres tres tipos de dulces que se parecen bastante pero que no son lo mismo. No soy la primera que se decida a entrar en estos airados debates reposteros (airados, sí, no exagero, que he visto hasta insultos en foros de gastronomía) y sólo quiero dejar mi opinión, por lo menos para que aquellos que traten conmigo sepan de qué hablo. Como siempre, para más información está la Wikipedia y las ganas de investigar de cada cual :)



MAGDALENAS 
Según la RAE
Bollo pequeño, hecho y presentado en molde de papel rizado, con los mismos ingredientes que el bizcocho en distintas proporciones.
Las distintas proporciones se refieren a que hay menos cantidad en el molde, lo cual no son "distintas proporciones", sino menos cantidad. Que la RAE a veces patina y que no diga que no. Pero las magdalenas son básicamente eso, bizcochitos. Cualquier masa de bizcocho puede ponerse en moldes de papel rizado, meterlas al horno y salen magdalenas. Las tradicionales se hacen con huevos, mantequilla, azúcar y harina y es una receta que procede de Francia. Las magdalenas, como tales, se conocen sobre todo en Francia y en España. Suben en el horno (pero no demasiado) y quedan esponjosas y secas.


Estas magdalenas las hice yo hace muchísimo, en vez de en papel rizado con moldes de silicona. Como se puede ver, son de chocolate, no subieron demasiado y quedaron esponjadas. Lo que viene siendo una magdalena.

Recién hechas

Dentro de la categoría magdalena incluiría los mojicones. Los mojicones tipo magdalena, no los  bizcochos, vamos a aclararlo. Los mojicones son igualmente bizcochitos horneados en moldes redondos de papel rizado a los que se unta huevo y se espolvorea azúcar por encima. Los mojicones son de España y se hacen con aceite de oliva, aunque como cualquier receta tiene sus variantes y cada región prefiere la suya. En mi caso cuando hablo de mojicón me refiero a esto. 



MUFFINS
Los muffins no son magdalenas. Mucha gente los llama magdalenas gordas, que me parece una denominación muy apetecible. Yo antes los españolizaba llamándolos mojicones, por aquello de que los mojicones también son magdalenas gordas y pensaba que era algo muy similar, pero en realidad no. Mientras que los mojicones suelen ser esponjosos (mucho, según recetas) los muffins son densos y quedan ligeramente húmedos tras hornearlos. Se hornean igual que las magdalenas, en moldes redondos de papel rizado. Suelen ser más grandes que las magdalenas, aunque todo depende del muffin, de la magdalena y de lo que cada uno quiera.
Los muffins suben mucho en el horno y hasta desbordan el papel. Los ingredientes son muy similares a los de las magdalenas, aunque suelen llevar menos azúcar y se complementan con variados ingredientes. Los hay de muchos sabores, los más conocidos son los de chocolate en distintas variantes (en polvo o fondant en la masa, con pepitas, blanco...) y los de frutas (sobre todo del bosque). Este fin de semana hice unos de plátano que pienso repetir en cuanto pueda, aunque no les hice una foto para ilustrar.


La receta de los muffins es inglesa aunque los han popularizado más los estadounidenses. Además existe otro tipo de muffin también de procedencia inglesa que se suele llamar "muffin inglés" y que se parece más al mollete del desayuno andaluz, al menos en su aspecto externo.

Muffin inglés


Mollete

CUPCAKES
Los cupcakes son un mundo aparte. Llevan los mismos ingredientes básicos que las magdalenas y los muffins pero, de nuevo, en diferentes proporciones. Se parecen más a tartas pequeñas (iba a decir pasteles, pero en español también hay pasteles pequeños) con su bizcocho esponjoso y un poco húmedo. Los cupcakes tienen dos partes. Está el bizcocho, que se hornea en moldes de papel rizado y no sube apenas nada. Luego tiene una cobertura que es la que eleva el bollito y lo hace parecer una magdalena o muffin. Se hace con mantequilla y azúcar llamada buttercream, aunque puede ser de muchas cosas y colores y se puede decorar de muchísimas maneras. Es un auténtico mundo.
No he cocinado cupcakes (aún) y sólo he comido uno en mi vida, éste que degusté en Londres y en aquel momento llegué al nirvana gastronómico. Quizás fuera exagerado, posiblemente si repitiera no sintiera lo mismo, pero el gustazo fue épico. En la foto sale un poco aplastado porque lo paseé un rato antes de comerlo.

Cupcake

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A medida que he ido escribiendo me he dado cuenta de que he ido aumentando el énfasis en los sabores. Si tuviera que decir qué me gusta más de todo esto, serían los muffins. A lo mejor los cupcakes están deliciosos, pero sólo he probado uno y no me quiero arriesgar a decir que me gustan más que todos los muffins y magdalenas que he probado. Por otra parte, sospecho que los muffins me gustan más que las magdalenas porque tienen más sabores y son más densos. Mi relación con las magdalenas ha sido mucho más larga y las considero unos bollos de andar por casa, para desayunar y mojar en la leche. Los muffins son un poco más especiales.
Para acabar, diferenciar todo esto es bastante fácil, sobre todo cuando te los vas a comer. Si el bollito es esponjoso  y puede absorber es magdalena; si es denso y no absorbe es muffin. Y si lleva cobertura es cupcake. Fácil, fácil.


Créditos: menos la fotografía de las magdalenas y la del cupcake que indico que son mías, el resto es de la primera página de Google Imágenes (con una búsqueda simple de "magdalenas", "muffin", etcétera)

martes, 12 de abril de 2011

Casi albóndigas IKEA

En realidad es mentira. El título de la entrada debería ser "Intento de albóndigas de Ikea que se acabó convirtiendo en minihamburguesas de Mónica". Se acercaría mucho más a la verdad, pero como en el título no puedo poner cursivas así se queda. En cualquier caso están buenísimas :D

La receta la saqué de pepekitchen, tras una escueta búsqueda en google. Altamente recomendable lo de buscar* cosas de cocinar en google, creo que no lo uso más intensamente que cuando estoy estoy en la cocina metida hasta el cuello entre cazuelas. Suele pasar que a medias de una receta me doy cuenta de que no sé cuando tiempo se tarda en cocer el arroz, de a qué temperatura debo poner el fuego para que no se me fría la cebolla (mira que lo he intentado, pero soy incapaz de pochar la cebolla) o cosas por el estilo. La mayoría de las recetas, incluso las más sencillas, pueden complicarse a la mínima oportunidad, sobre todo si quien se mete entre fogones es novato, y no se suele contar con esta circunstancia. Por esto, la mayoría de las recetas se reducen a cuatro pasos simples y tienes suerte si encuentras una en la que a cada paso le acompaña una foto. Así que he decidido poner aquí esta receta, versionada para mi gusto, con una foto de cada paso y demostrando qué es lo que pasa, tal y como me gustaría encontrarme un montón de recetas.

*creo que he descubierto la rueda ¬¬'

Minihamburguesas al estilo sueco (mira que apañada soy para ponerle nombre a las recetas)
Ingredientes
- 500 gramos de carne picada
- Media cebolla grande
- 200 mililitros de nata (y un poco de leche)
- Un tercio de barra de pan (menos)
- Un huevo
- Patatas de guarnición
- Mermelada de arándanos
- Mantequilla
- Sal y pimienta

Respecto a los ingredientes: 
- Sospecho que había menos carne picada de la que pongo. No la compré, usé un paquetito casero que había en el congelador. 
- Los 200 mililitros de nata son los que vienen en un mini cartón de nata. Usé todo por comodidad. 
- Lo del tercio de la barra de pan es muchísimo. Se supone que hay que hacerlo con pan rallado o al menos un poco duro del día anterior y yo usé pan recién hecho. En cualquier caso, fue demasiado para la carne que tenía.
- Las patatas de guarnición son esas patatas redondas, pequeñas y con la piel muy fina. Puede usarse cualquier patata, yo usé éstas porque no tenía en casa y aproveché para comprarlas.

Parece un anuncio encubierto de Tulipán, desde luego no era mi intención.
En la foto sólo faltan la sal y la pimienta.

Lo primero que hice fue poner a cocer las patatas, cuando descubrí que podían tardar a hasta 45 minutos en estar listas. Éstas, como son pequeñas, tardaron sólo algo más de media hora. También pueden cocerse en el microondas en menos de cinco minutos, pero ya que me puse, me puse. Primero las lavé muy bien frotándolas con agua. En el agua de cocer puse un poquito de una pastilla de caldo y nada más. Esperé a que el agua cociera y luego las eché.


Después, saqué la tabla de cortar y un cuchillo. La cebolla que tenía era muy grande, así que opté por usar sólo la mitad. Pelé la cebolla, la corté por la mitad y me puse a picarla. Arguiñano lo hace en un momento y sin llorar ni un poquito, pero yo estuve como diez minutos peleándome de diversas formas con la cebolla. Así la dejé, aunque debería estar más picadita. La próxima vez la rallo, creo que quedará mejor.


En este punto, aprovechando la tabla y el cuchillo (que lavé antes) procedí a cortar el pan en trocitos pequeños. Esto no tiene mucho misterio. Puse el pan en un plato hondo.


Cuando iba a echar la nata por encima me di cuenta de que era muy densa. En un vaso aparte puse tres o cuatro cucharadas de nata y un chorrito de leche y regué el pan con ello. Esto lo hice ahora , casi al principio de la receta, para que el pan tuviera tiempo de empaparse.


Encendí un fuego a temperatura media-baja (punto 4 de 12) y en una sartén dejé que una cucharadita de mantequilla se deshiciera. 


Cociné la cebolla tranquilamente con la tapa puesta. Tardó un rato y dejé que lo tardara, que como ya he dicho antes nunca he conseguido pochar la cebolla. Más o menos diez minutos después, la cebolla tenía este aspecto.


Dejé la cebolla en su sartén un poco más, mientras comprobaba cómo iban las patatas. Sí, tardé media hora en hacer todo lo anterior, soy una cocinera tranquila. Las patatas ya se dejaban pinchar con un tenedor sin oponer resistencia (la que tiene una patata) así que paré el fuego. Dejé que se enfriaran en el mismo sitio y en el mismo agua, pues así quedan más enteras cuando se pelan.


Eché la cebolla a la carne y lo integré todo.


Después eché el pan remojado en la nata (y la leche) y también lo integré. Antes me había pringado las manos para ver cómo de remojado estaba el pan y comprobé que, por un lado, la corteza del pan seguía un poco dura y, por otro, que había demasiado líquido sin absorver. Por esto, primero espachurré un poco el pan con un tenedor y posteriormente pasé por un colador la masa de pan.


La nata que sobró del pan la agregué a la que no había usado antes (bastante) y la reservé.


A la carne le puse lo que le faltaba, el huevo. Despues de volverlo a integrar puse un poco de sal y de pimienta blanca. Este paso se me suele olvidar siempre. Normalmente cuando cocino se me olvida la sal y hay veces que aunque me acuerde no se la pongo, porque no la echo de menos en absoluto. Pero en esta ocasión me acordé y se la puse. 


Llegados a este punto, sólo falta hacer las albóndigas y casi acabamos. Sin embargo, mi gozo se sumió en un profundo pozo cuando constaté que había puesto demasiado de algo y las albóndigas se negaban a tener consistencia.


Por esto (he aquí mi mente avispada) decidí que mejor que albóndigas... ¡hamburguesas pequeñitas! Ala, que no se diga que no tengo iniciativa. Las freí en la misma sartén que había usado para la cebolla, donde puse un poquito más de mantequilla según hicera falta, aunque la verdad es que no me hizo falta apenas nada. También posiblemente sea porque más que freirlas las pasé a la plancha.


Las hice a fuego medio (6 de 12) y tardaron su tiempo en estar cocinadas. A estas alturas mi paciencia ya estaba entrenada. No conté las que salieron, pero seguro que fueron en torno a veinte.


Entre tanda y tanda de hamburguesitas y su respectivo tiempo de cocinado, aproveché para pelar las patatas. Salieron muy enteras, que era lo que pretendía.


Cuando acabé con las hamburguesitas, en la misma sartén para que tomara el sabor, eché la nata. Siempre removiendo con la cuchara de madera para que no se pegara y a la misma temperatura que estaba. La nata fue tomando un color tostado y cuando estaba espesa y más o menos a la mitad la retiré a un bol.


Por último, emplaté. Esta parte suele obviarse en las recetas y en casa siempre se sorprenden cuando me preocupo de que, al menos mi plato, tenga un aspecto agradable. Se come por la vista antes de por cualquier otro sentido y es algo que me gusta cuidar. Lo que hice con éste fue colocar en un lado del plato las hamburguesas, una sobre otra. Pensé en dejar las patatas enteras, que para eso las había pelado con cuidado, pero me gusta que un plato sea fácil de comer y ya que estaba todo en bocados  relativamente pequeños, corté las patatas y las coloqué del mismo modo que las hamburguesas. Como me quedaba un hueco en medio, pensé en hacer un juego de colores con la mermelada y la salsa de nata. Sin embargo, se supone que la salsa de nata debe acompañar las patatas, así que se la eché por encima. Y como no me gusta pasarme con poner salsas encima de las cosas, puse la mermelada en el centro lo que además conseguía que no quedara un hueco blanco en el plato.


No calculé el tiempo que tardé en hacer todo esto, pero me puse a hacer la comida un poco despues de las 13:30 y a las 16:00 había comido. Supongo que todo esto puede hacerse en poco más de una hora cuando se coja un poco de práctica. Todavía no tengo mucha maña en la cocina y suelo tardar más de la cuenta generalmente y sobre todo si es la primera vez que cocino algo, como es el caso. Es algo que no me importa, no tengo la presión de dar de comer a nadie más que a mí y no me importa tardar en algo si luego  lo voy a disfrutar.
El plato estaba realmente muy rico. Sólo puedo ofrecer mi palabra, porque fui la única que lo comí, pero reconozco que he cocinado otras cosas que no estaban tan buenas. Soy bastante crítica con mis propias comidas.
Respecto a las albóndigas suecas, además de todo esto, también se las acompaña con pepinillos. Y como cualquier albóndiga (hasta donde yo sé) llevan perejil, aunque es un condimento que últimamente no aguanto y lo he desterrado.

Y para acabar, la foto artística, que me gusta a mí hacer esto para que quede más resultón :D